LA JUSTICIA CONTINUA JUICIO POR ABUSO SEXUAL AGRAVADO EN CONTEXTO DE CONVIVENCIA FAMILIAR

La Cámara Tercera en lo Criminal y Correccional de la Primera Circunscripción Judicial, con sede en la ciudad de La Rioja, continuó el juicio encabezado por la jueza Dra. Sara López Douglas, junto a los vocales jueces Dres. Karina Cabral y Gustavo Díaz, en una causa contra F. M. C. O., acusado del delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por la situación de convivencia persistente.
En representación del Ministerio Público Fiscal interviene el Dr. Rafael López; por la Asesoría de Menores participa la Dra. María Zárate; la querella particular está a cargo de la Dra. María Pía Sotomayor y la defensa técnica del imputado es ejercida por el Dr. Arcadio Herrera Arvay.
Durante una nueva jornada del debate oral declararon profesionales de distintas áreas que tuvieron intervención con la adolescente y su entorno familiar desde el inicio de las actuaciones judiciales.
La primera en brindar testimonio fue una psicóloga de la Dirección General de Niñez y Adolescencia, quien explicó que mantuvo una extensa entrevista con la adolescente, que al momento de los hechos tenía 14 años. Según relató, durante el encuentro la joven evitaba el contacto visual y presentaba grandes dificultades para expresarse. La profesional indicó que la adolescente manifestó que su padrastro ejercía violencia y realizaba “cosas malas” tanto hacia ella como hacia su madre durante la noche, cuando el resto de la familia dormía. También sostuvo que la joven hizo referencia a que el imputado había abandonado la vivienda por un hecho grave ocurrido, aunque evitó profundizar en el relato.
Asimismo, la especialista señaló que, mediante otras técnicas de abordaje, surgieron indicadores compatibles con situaciones de maltrato. Añadió que, como consecuencia de lo atravesado, la adolescente comenzó a presentar problemas alimenticios, bajo rendimiento escolar y sentimientos de culpa vinculados a la situación familiar.
Posteriormente declaró otra licenciada en Psicología de la Dirección de Niñez y Adolescencia, quien manifestó que intervino luego de iniciarse un expediente por denuncia de abuso sexual. Explicó que la adolescente podía desenvolverse normalmente en distintos ámbitos, pero que al abordar el hecho investigado se bloqueaba y permanecía en silencio. Según indicó, posteriormente fue la madre quien relató cómo habrían ocurrido los episodios denunciados. La profesional concluyó recomendando tratamiento psicológico para la adolescente, con el objetivo de elaborar el episodio traumático vivido.
Luego prestó declaración una psicóloga del Hospital de la Madre y el Niño, quien informó que comenzó a intervenir en el año 2021 mediante entrevistas iniciales, principalmente con la madre, debido a que la adolescente se mostraba retraída y se negaba a hablar. La profesional recordó que durante varios encuentros no logró abordar los hechos denunciados porque la joven se negaba a realizar tratamiento psicológico. También indicó que la madre expresaba preocupación por el aislamiento de su hija, quien no quería asistir a la escuela ni relacionarse con otras personas.
Finalmente, declaró una licenciada en Trabajo Social de la Dirección de Niñez y Adolescencia, quien sostuvo que mantuvo entrevistas con la madre y una tía de la adolescente. Explicó que desde el organismo realizaron tareas de acompañamiento y seguimiento familiar, además de brindar asistencia material y útiles escolares debido a la situación económica que atravesaba la familia. La trabajadora social señaló que la madre conocía los hechos denunciados y que identificaba a su pareja como la persona que ejercía los maltratos contra la adolescente. También recordó que acompañó personalmente a la joven a prestar declaración en Cámara Gesell, concurriendo junto a ella y a su mascota, ya que esa había sido una condición solicitada por la adolescente para poder declarar.
De acuerdo con la acusación fiscal, el imputado habría cometido los hechos entre los años 2017 y 2021, cuando la adolescente tenía entre 9 y 13 años de edad, en la vivienda que compartían en un barrio de la zona sur este de la ciudad Capital. La investigación sostiene que el acusado habría aprovechado los momentos en que permanecían solos.

















